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Grupo respaldado por Emiratos consolida el control del sur de Yemen

Grupo respaldado por Emiratos consolida el control del sur de Yemen

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Una ofensiva relámpago que reconfigura el mapa del país

El sur de Yemen vive un cambio militar y político de gran calado tras la ofensiva lanzada a inicios de diciembre por el Consejo de Transición del Sur (STC, por sus siglas en inglés), un grupo separatista respaldado por Emiratos Árabes Unidos. En cuestión de días, sus fuerzas se hicieron con el control de amplias zonas del este y del sur, incluida la mayor parte del antiguo Yemen del Sur y áreas clave hasta ahora administradas por el gobierno reconocido internacionalmente.

La operación, conocida como “Avenir prometedor”, se desplegó sobre todo en el Wadi Hadramaut, el gobernadorato de Mahra y partes de Shabwah. En varios puntos, las fuerzas del gobierno y milicias aliadas optaron por replegarse o entregar posiciones con escasa resistencia, lo que aceleró el avance separatista y dejó en evidencia fracturas internas dentro del campo anti-houthi.

El sur, el petróleo y el peso de Hadramaut

El avance no es solo territorial, también es económico y estratégico. Hadramaut, el gobernadorato más grande de Yemen, concentra cerca de un tercio del país en superficie y alrededor del 80 % de sus reservas petroleras y minerales. El STC ya controlaba desde antes varias zonas costeras del sur; ahora ha extendido su presencia a ciudades del interior como Say’un y Tarim, así como a campos petroleros e instalaciones vinculadas a la empresa estatal PetroMasila.

En Mahra, las fuerzas respaldadas por Emiratos se hicieron con la capital Al Ghaydah y distritos costeros cercanos a la frontera con Omán. A esto se suma el control de la isla de Perim, un punto sensible en la entrada sur del mar Rojo, donde también se produjo un retiro de tropas saudíes antes del ingreso del STC.

Fricciones con Arabia Saudita y riesgo de ruptura definitiva

El avance separatista llega en un momento en que Arabia Saudita intenta negociar una salida política más amplia al conflicto yemení, incluyendo conversaciones indirectas con los rebeldes hutíes que dominan el norte y la capital Saná.

Para analistas regionales, la consolidación del STC en casi todos los antiguos gobernorados del Yemen del Sur supone un revés a los planes saudíes y refuerza la capacidad de Emiratos para influir en la configuración final del país. Algunos consideran que esta ofensiva prepara el terreno para que el STC plantee de manera abierta la secesión y la creación de un nuevo Estado en el sur, algo que el movimiento ya ha sugerido en repetidas ocasiones.

Un conflicto civil aún más fragmentado

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La guerra en Yemen ya era una confrontación de múltiples capas: rebeldes hutíes en el norte, gobierno reconocido pero debilitado, coalición liderada por Arabia Saudita, actores tribales y grupos separatistas del sur. Con la nueva correlación de fuerzas, el país corre el riesgo de quedar aún más dividido entre zonas de influencia, con autoridades paralelas y lealtades cruzadas.

La ofensiva del STC se describe en algunos informes como una “retrocesión” más que una batalla abierta: en diversos frentes, unidades ligadas al gobierno abandonaron posiciones clave con pocos combates, mientras otras quedaron bajo protección de fuerzas apoyadas por Riad, como las llamadas Fuerzas del Bouclier Nacional.

Población civil atrapada entre líneas de poder y recursos

Más allá de los mapas y los movimientos militares, la población yemení sigue soportando las consecuencias de una guerra prolongada: desplazamientos, deterioro de servicios básicos, colapso económico y acceso limitado a alimentos y medicinas. En las zonas tomadas por el STC, la pregunta inmediata es si el nuevo control se traducirá en una administración más estable o en otra capa de tensión sobre comunidades ya agotadas por años de conflicto.

Organismos internacionales han advertido que cualquier cambio brusco en el control de regiones petroleras y costeras puede afectar tanto el suministro interno como los ingresos que sostienen lo poco que queda del aparato estatal. Al mismo tiempo, el fortalecimiento de un actor respaldado por Emiratos se inserta en una disputa regional más amplia, donde también están en juego las rutas marítimas, el acceso al crudo y el pulso geopolítico entre Emiratos, Arabia Saudita e Irán.

En este escenario, Yemen parece alejarse de un arreglo político unificado y acercarse a una realidad de fragmentación permanente, con territorios que responden a agendas distintas y donde el control del petróleo y de los puertos pesa tanto como cualquier bandera ideológica.

¿Pensás que la consolidación del sur de Yemen en manos de un grupo respaldado por Emiratos acerca al país a una solución política basada en nuevas fronteras, o creés que solo profundiza un conflicto que se vuelve cada vez más difícil de resolver para la población que lo sufre en el día a día?

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