LA HORA TIME
Bernardo Arévalo recuerda a Consuelo Porras le falta un año para la elección del fiscal general

Bernardo Arévalo recuerda a Consuelo Porras le falta un año para la elección del fiscal general

La Hora Time··5 min read

La gestión de Consuelo Porras entra en su recta final mientras el país se prepara para una decisión clave en 2026

La actual fiscal general y jefa del Ministerio Público (MP), María Consuelo Porras Argueta, debe entregar el cargo el 16 de mayo de 2026, fecha en la que finaliza su segundo mandato de cuatro años. En medio de un contexto político convulso y tensiones institucionales, la sucesión en este alto cargo se perfila como uno de los procesos más trascendentales de los próximos meses para la justicia guatemalteca.

Porras fue juramentada en 2022 por el entonces presidente Alejandro Giammattei tras un proceso marcado por cuestionamientos nacionales e internacionales. Desde su llegada al MP ha sostenido que su administración se basa en la independencia, el respeto a los derechos humanos y el estricto cumplimiento de la ley. Sin embargo, múltiples sectores han puesto en duda la imparcialidad de su gestión, especialmente en casos de alto perfil.

¿Quién será el próximo fiscal general en Guatemala A un año del cambio, se alistan las piezas del ajedrez político

De acuerdo con la Constitución de la República y la Ley del Ministerio Público, el presidente en funciones tiene la obligación de elegir al nuevo fiscal general de una nómina de seis candidatos. Esta lista es propuesta por una Comisión de Postulación conformada por:

    • El presidente de la Corte Suprema de Justicia
  • Los decanos de las facultades de Derecho o Ciencias Jurídicas y Sociales de las universidades del país
  • El presidente del Colegio de Abogados y Notarios
  • El presidente del Tribunal de Honor del mismo colegio

Una vez conformada la nómina, el Ejecutivo tiene la potestad de escoger libremente entre los postulantes. No obstante, el proceso suele estar rodeado de intensos debates públicos, presiones políticas y, en muchos casos, impugnaciones legales que complican la transición.

La promesa de Bernardo Arévalo remover a la actual fiscal

Durante su campaña presidencial, Bernardo Arévalo prometió remover a la fiscal general Consuelo Porras como parte de su agenda para restablecer la independencia judicial y combatir la corrupción. Ya en el poder, el mandatario envió al Congreso una propuesta de reforma al artículo 14 de la Ley del Ministerio Público, que busca modificar los criterios de remoción del titular del MP.

Sin embargo, incluso si el Congreso aprobara dicha reforma, quedaría en manos de la Corte de Constitucionalidad definir si la medida tiene efectos inmediatos o si solo aplicaría para el siguiente fiscal general a partir de 2026. En ese sentido, la vigencia de la actual jefa del MP estaría asegurada hasta el fin de su período, salvo una sentencia judicial firme que motive su remoción por causa justa, como lo establece la ley.

https://twitter.com/CanalAntigua/status/1915078768474964110

Analistas políticos han señalado que cada década en Guatemala ha estado marcada por crisis institucionales profundas, muchas de las cuales han derivado en rupturas del orden democrático o en conflictos entre los poderes del Estado. Ejemplos recientes como los de 1993 (el "Serranazo") o el estallido social de 2015 por casos de corrupción, demuestran que el sistema político guatemalteco sigue siendo frágil.

Hoy, el escenario no es muy distinto. La eventual salida de Porras y la llegada de un nuevo fiscal general coinciden con el fortalecimiento de movimientos ciudadanos que exigen mayor transparencia, justicia independiente y lucha contra la impunidad. Al mismo tiempo, sectores del poder tradicional parecen resistirse a perder influencia en el aparato judicial.

Algunos sectores ven con preocupación el hecho de que el presidente Arévalo esté siendo investigado por el mismo Ministerio Público que ha prometido reformar o remover. Esta aparente contradicción alimenta la percepción de que podría estarse configurando un intento de desestabilización política desde las instituciones.

Si bien no existe una confirmación oficial sobre una persecución judicial en su contra, el contexto sugiere que podría tratarse de una estrategia para debilitar al Ejecutivo antes de que tenga la oportunidad de nombrar al nuevo jefe del MP. Esta situación pone en riesgo la gobernabilidad y podría llevar al país a una nueva confrontación institucional de gran escala.

La elección del próximo fiscal general será uno de los momentos más importantes del actual gobierno y también un punto de inflexión para el futuro del sistema de justicia en Guatemala. Con la fecha del 16 de mayo de 2026 marcada en el calendario político, todas las miradas estarán puestas en cómo se desarrollará este proceso, en qué condiciones se realizará y qué figura será elegida para encabezar la lucha contra el crimen y la corrupción en el país.

En un contexto de desconfianza ciudadana, presiones externas e intereses políticos cruzados, lo que está en juego no es solo la sucesión en el Ministerio Público, sino la capacidad del Estado guatemalteco para garantizar el Estado de derecho, el respeto a la institucionalidad y la esperanza de una verdadera transformación democrática.

Si quieres quedarte con nosotros y ver mas Noticias, Deportes, Recetas, Tecnología y Eventos, Conocer lugares y todo lo relacionado con Guatemala, únete a nuestros grupos Telegram Whatsapp.

Artículos relacionados