
Carlos Pineda presiona al Congreso en pleno estado de sitio: “No se vendan”
La ratificación del estado de sitio por 30 días abrió un nuevo frente de discusión política en el Congreso. En ese contexto, el empresario y político Carlos Pineda difundió un mensaje en redes en el que pidió a los diputados “no venderse” y llamó a la ciudadanía a seguir de cerca cualquier ajuste al decreto y sus efectos en la vida diaria.
El pronunciamiento circuló mientras el Legislativo aprobó el Decreto 1-2026 con cambios respecto del texto enviado por el Ejecutivo, en una sesión marcada por la urgencia de responder a la crisis de seguridad y, al mismo tiempo, por la presión pública para evitar restricciones generalizadas.
Qué dijo Pineda y por qué su mensaje se volvió tema

Pineda enfocó su advertencia en dos ideas: vigilancia ciudadana y decisiones legislativas bajo escrutinio. En su mensaje, cuestionó que, en estados de excepción, las medidas terminen afectando más a quienes cumplen la ley, y pidió que el Congreso “corrija” lo necesario sin ceder a intereses políticos o negociaciones internas.
El llamado se produce cuando el debate sobre seguridad vuelve a cruzarse con el de derechos y controles: qué se restringe, a quién se aplica y cómo se evita que la excepción se vuelva una regla.
Qué aprobó el Congreso y qué cambió en el decreto
El Congreso ratificó el estado de sitio por 30 días con 149 votos a favor y 1 en contra, manteniendo la duración prevista por el Ejecutivo. La aprobación incluyó enmiendas y, entre las más discutidas, se incorporó la autorización para la portación de armas de fuego por civiles que cuenten con permiso legal, durante la vigencia de la medida.
También se reportaron ajustes para permitir reuniones vinculadas a procesos institucionales específicos —como las relacionadas con elecciones de segundo grado y comisiones de postulación— y para habilitar actividades religiosas y culturales.
El marco del estado de sitio y las restricciones mencionadas
Según la explicación pública del decreto, la medida restringe derechos vinculados a libertad de acción, detención legal, derecho de reunión y manifestación, y el apartado constitucional relativo a la portación de armas, con el argumento de enfrentar acciones de estructuras criminales. El Gobierno informó que el estado de sitio rige desde el 18 de enero y se prevé hasta el 17 de febrero.
El punto sensible es la aplicación: si las restricciones se traducen en operativos focalizados contra estructuras criminales o si, en la práctica, complican la movilidad y la rutina de la población que no está vinculada a hechos delictivos.
Al final, el debate queda instalado entre seguridad inmediata y garantías: ¿qué controles concretos se usarán para medir resultados y evitar abusos durante estos 30 días?
Pregunta para cerrar: ¿creés que la presión pública sobre el Congreso ayuda a corregir excesos del decreto, o termina politizando una crisis que exige decisiones rápidas?
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