
Ley fiscal en Estados Unidos que pone impuesto de 5% a los Guatemaltecos migrantes
Proyecto de ley fiscal en EE. UU. podría imponer impuesto a remesas: guatemaltecos estarían entre los más afectados
La propuesta presentada por el congresista Jason Smith plantea un nuevo impuesto del 5% sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos
Una propuesta legislativa que se discute actualmente en el Congreso de los Estados Unidos ha encendido las alertas entre comunidades migrantes, especialmente entre quienes envían dinero a sus países de origen. El congresista republicano Jason Smith, presidente del Comité de Medios y Arbitrios, ha introducido un ambicioso proyecto de ley fiscal que incluye, entre sus disposiciones, la imposición de un impuesto del 5% sobre las remesas enviadas al extranjero, una medida que podría afectar directamente a miles de familias guatemaltecas.
Este paquete de reformas fiscales, que lleva por nombre simbólico el “Gran y Hermoso Proyecto de Ley”, es parte del plan de la administración de Donald Trump para impulsar un nuevo auge económico. Si bien contiene varias disposiciones orientadas al alivio tributario para familias estadounidenses, también busca limitar los beneficios a inmigrantes en situación irregular y evitar que países extranjeros se beneficien de las políticas fiscales de Estados Unidos.
¿Qué implicaría el nuevo impuesto para los migrantes?

El 5% recaería sobre quien envía el dinero y no sobre quien lo recibe
La medida propuesta establece que cualquier persona que envíe remesas desde EE. UU. a otro país deberá pagar un impuesto del 5% sobre el monto total transferido. Es decir, si un migrante envía US$300 a Guatemala, debería pagar US$15 adicionales solo por concepto de este nuevo gravamen. Esta carga recaería exclusivamente sobre el emisor de la remesa, lo cual encarecería significativamente el envío mensual de dinero a países como México, El Salvador, Honduras y especialmente Guatemala, que en 2023 recibió más de US$19 mil millones en remesas.
Organizaciones defensoras de derechos migrantes han expresado su preocupación, señalando que este tipo de medidas afectan directamente a las familias más vulnerables que dependen de estas transferencias para subsistir. En muchos casos, las remesas representan la única fuente de ingresos constantes para comunidades rurales y zonas empobrecidas.
El argumento de los impulsores del proyecto “Estados Unidos primero” y el control de beneficios fiscales para inmigrantes
En la presentación del proyecto de ley, Jason Smith afirmó que su propuesta busca cumplir con una de las promesas centrales del expresidente Donald Trump: proteger la economía nacional, fortalecer a las familias trabajadoras estadounidenses y evitar que los recursos fiscales se filtren fuera del país.
Smith argumentó que los inmigrantes en situación irregular ya no podrán acceder a créditos fiscales reembolsables y que los países extranjeros, como los de América Latina, no deberían continuar beneficiándose de lo que considera “una evasión pasiva de ingresos tributarios estadounidenses”.
Según el congresista, la iniciativa también contribuirá a estimular la producción local y aumentar el ahorro interno, al limitar la salida masiva de divisas hacia el exterior. En palabras del legislador:
“Con este gran y hermoso proyecto de ley, podemos impulsar el segundo auge económico de Trump y mejorar la vida de millones de nuestros vecinos en casa”.
¿Qué viene ahora? El proceso legislativo continúa
Actualmente, el proyecto de ley fiscal se encuentra en fase de análisis en el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes. Durante esta semana, se discutirá a fondo con el objetivo de combinar sus distintas secciones en un solo paquete económico que, de ser aprobado, se sometería a votación en el pleno de la Cámara. Aún no hay una fecha confirmada para esa votación.
Sin embargo, analistas señalan que, aunque el proyecto tiene apoyo entre representantes republicanos, su paso por el Senado podría ser más complejo, especialmente si enfrenta oposición de legisladores demócratas o incluso de sectores republicanos moderados preocupados por el impacto social del impuesto a las remesas.
Temor e incertidumbre entre quienes dependen del dinero enviado desde EE. UU.
En Guatemala, el anuncio ha generado preocupación entre economistas, líderes comunitarios y familias que dependen de las remesas. Organizaciones como el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) han advertido que la medida podría tener un efecto devastador en la economía nacional, reduciendo el consumo interno y afectando la estabilidad de miles de hogares.
Por su parte, líderes de comunidades migrantes en ciudades como Los Ángeles, Houston y Nueva York han comenzado a movilizarse para presionar a sus representantes a votar en contra de la medida. Algunos han iniciado campañas informativas para explicar cómo el nuevo impuesto podría representar un retroceso para los derechos de los migrantes y una carga adicional que desincentivaría el envío formal de dinero.
Un debate que va más allá de lo económico
La propuesta también toca temas migratorios, identitarios y políticos
Aunque en apariencia se trata de un proyecto fiscal, el llamado “Gran y Hermoso Proyecto de Ley” también ha sido interpretado como una nueva forma de presión sobre la comunidad migrante. El hecho de vincular el impuesto a remesas con la exclusión de inmigrantes indocumentados del sistema fiscal estadounidense muestra cómo la política migratoria sigue siendo un eje central del discurso conservador.
A pesar de ello, algunos expertos apuntan a que gravar las remesas podría generar efectos contraproducentes, como el aumento del uso de métodos informales para enviar dinero, lo cual dificultaría el control estatal y pondría en riesgo la seguridad financiera tanto del emisor como del receptor.
La propuesta de imponer un impuesto del 5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos es una de las iniciativas más controversiales en materia económica y migratoria de los últimos años. De avanzar, cambiaría profundamente la dinámica de envío de dinero entre millones de migrantes y sus países de origen, impactando directamente a Guatemala, una de las naciones más dependientes de estos flujos financieros.
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