
Mientras Bernardo Arévalo gana Q115 mil, el Salario de Jimmy Morales cuando era presidente
¿Cuánto ganaba Jimmy Morales como presidente de Guatemala y cómo se compara con el salario de Bernardo Arévalo?
El salario del presidente de un país suele ser un tema que despierta el interés de la ciudadanía, ya que representa una parte del gasto público y refleja, en muchos casos, el enfoque que cada gobierno tiene sobre el manejo de los recursos del Estado.
el caso de Guatemala, los sueldos presidenciales han sido motivo de debate durante los últimos años. Esta vez, la comparación entre lo que devengaba Jimmy Morales, quien presidió el país de 2016 a 2020, y lo que actualmente recibe el mandatario Bernardo Arévalo genera nuevas interrogantes sobre austeridad, transparencia y prioridades del poder ejecutivo.
Jimmy Morales: un salario presidencial bajo el escrutinio público

Durante su mandato, Jimmy Morales fue objeto de múltiples críticas por distintas decisiones políticas, pero uno de los aspectos más controversiales fue su remuneración. En sus primeros años de gobierno, Morales recibía un salario base de aproximadamente Q146,950 mensuales (equivalente a unos USD 19,000 en ese momento), según reportes oficiales del Ministerio de Finanzas y publicaciones de medios nacionales.
Este monto incluía no solo su salario nominal, sino también bonificaciones como el bono de responsabilidad y otros beneficios administrativos. De hecho, en 2017 se dio a conocer que Morales había recibido más de Q50,000 en bonos mensuales, lo cual generó indignación en sectores sociales y políticos que reclamaban mayor austeridad en el gasto público.
A raíz del escándalo por el bono militar, que se sumó a otros señalamientos, Morales debió justificar ante la Contraloría General de Cuentas y el Congreso la procedencia y legalidad de esos ingresos adicionales. Si bien no se dictaron sanciones en su contra, el episodio dejó una huella de desconfianza sobre su política salarial.
Bernardo Arévalo: un enfoque diferente hacia la gestión del poder

Con la llegada de Bernardo Arévalo a la presidencia en enero de 2024, muchos ojos se centraron en los cambios que prometió implementar desde su campaña: transparencia, lucha contra la corrupción y austeridad gubernamental. Uno de los primeros puntos de comparación con sus predecesores fue, precisamente, su salario como jefe de Estado.
Según información pública divulgada por la Secretaría General de la Presidencia y confirmada por el Ministerio de Finanzas, el salario base mensual del presidente Arévalo es de aproximadamente Q28,000. A esta cifra se suman prestaciones laborales normales como aguinaldo y bono 14, pero no recibe bonificaciones extraordinarias ni compensaciones especiales como las que fueron criticadas durante la gestión de Jimmy Morales.
Este salario representa una diferencia drástica respecto al que tenía su antecesor en el cargo. De hecho, la reducción supera el 80% si se compara el total de ingresos mensuales de ambos mandatarios en sus respectivos períodos. Arévalo ha sostenido públicamente que no percibe más de lo que corresponde al salario estipulado y ha insistido en que “servir al país no debe ser una oportunidad para enriquecerse”.
El debate sobre el sueldo presidencial: más allá de los números
Aunque algunos sectores consideran que el presidente debería tener un salario elevado debido al nivel de responsabilidad que implica dirigir un país, otros argumentan que el ingreso debe ajustarse a la realidad económica nacional. En Guatemala, donde más del 50% de la población vive en condiciones de pobreza, el gasto público debe tener un uso racional y justo.
La diferencia entre lo que devengaban Jimmy Morales y Bernardo Arévalo no solo es una cuestión de cifras, sino de principios políticos y éticos. Mientras Morales enfrentó cuestionamientos por presuntos abusos en el uso de recursos, Arévalo ha tratado de mostrar coherencia entre sus discursos y su política de remuneraciones.
Además, el actual mandatario ha propuesto una revisión general del sistema de salarios públicos, especialmente en las instituciones autónomas y descentralizadas donde persisten altos sueldos que superan con creces al del jefe del Ejecutivo. Esta política se enmarca en una estrategia más amplia de reforma del Estado.
| PRESIDENTE | PERÍODO PRESIDENCIAL | SALARIO MENSUAL (QUETZALES) | OBSERVACIONES |
|---|---|---|---|
| Bernardo Arévalo | 2024 - 2028 | Q115,000 | Incluye salario base más bonificaciones |
| Jimmy Morales | 2016 - 2020 | Q146,950 | Salario reportado en varios medios durante su gestión |
La transparencia como pilar en la nueva administración, acceso a la información y fiscalización del gasto
Un aspecto que diferencia notablemente ambos gobiernos es el acceso a la información sobre los salarios presidenciales y otros gastos administrativos. Durante el mandato de Morales, diversas organizaciones de sociedad civil denunciaron la opacidad en los registros y dificultades para obtener información clara sobre los beneficios de altos funcionarios.
Por el contrario, en lo que va de su gestión, Arévalo ha impulsado el fortalecimiento del portal de gobierno abierto, desde donde cualquier ciudadano puede consultar los salarios de los funcionarios públicos, incluidos ministros, secretarios y el presidente mismo.
Este giro en materia de transparencia ha sido bien recibido por organizaciones como Acción Ciudadana y la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos, que han solicitado mantener esta práctica como una constante a lo largo del gobierno.
| CONCEPTO | BERNARDO ARÉVALO (2024) | JIMMY MORALES (2016-2020) |
|---|---|---|
| Sueldo base | Q63,000 | Q26,000 |
| Gastos de representación | Q12,000 | Q50,000 |
| Bonificación incentivo | Q5,000 | Q5,000 |
| Compensación por protocolo | Q10,000 | Q15,000 |
| Otros beneficios en efectivo | Q25,000 | Q50,950 |
| TOTAL MENSUAL | Q115,000 | Q146,950 |
La comparación entre los sueldos presidenciales de Jimmy Morales y Bernardo Arévalo refleja dos visiones diferentes de ejercer el poder en Guatemala. Por un lado, un exmandatario que se vio envuelto en polémicas por su nivel de ingresos y la falta de claridad en su administración. Por el otro, un presidente que ha optado por una ruta de austeridad y ha hecho de la transparencia una bandera política.
Más allá de los números, lo que está en juego es la credibilidad de las instituciones y el vínculo de confianza entre el gobierno y la ciudadanía. En un país donde el uso de los recursos públicos ha sido históricamente cuestionado, cada decisión sobre salarios, bonos y beneficios debe estar guiada por el principio de rendición de cuentas.
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